Cartelera
Yelmo Lagoh
Always Lalisa
Coyote vs. Acme
DORAEMON: AVENTURAS EN EL MUNDO DEL ARTE
Digger
El precio de la red
En el corazón de la bestia
Insidious: Fuera del más allá
La bola negra
La isla olvidada
La otra madre
Mascotas al rescate
Naza
Resident Evil
Tadeo Jones y la lámpara maravillosa
Vengadores: Endgame Encore
Cineápolis Way
Digger
El precio de la red
El árbol muy muy lejano
En el corazón de la bestia
La bola negra
La otra madre
Mascotas al rescate
Resident Evil
Verity. La sombra de un engaño
Con nuestros "Tesoros nazarenos" os presentamos cada semana un muy fugaz repaso de uno en uno, de aquellos elementos que creemos relevantes desde el punto de vista de nuestro patrimonio, nuestra cultura y por supuesto, como valor turístico para los que nos visiten. Esperamos que os gusten!

14
Chimenea de la fábrica de yute
La chimenea de la antigua Fábrica de Yute (que en realidad es un pararrayos) es un vestigio de la historia industrial de Dos Hermanas. Iniciada por Manuel Alpériz Bustamante alrededor de 1870, la fábrica fue un gran complejo activo durante más de un siglo.
Llegó a emplear a más de mil operarios, produciendo hasta 25.000 sacos diarios de yute para exportación a países como Argelia y Pakistán.
La chimenea se convirtió en un hito, marcando el desarrollo urbano y la construcción del barrio obrero de San José.

13
Villa Pepita
Villa Pepita, residencia neomudéjar de la familia Lissén en la calle Botica, fue referente cultural y social desde finales del siglo XIX. Destacó por su arquitectura regionalista y su artesanía interior.
Durante años acogió la Peña Bética local, convirtiéndose en un símbolo comunitario en Dos Hermanas. Su deterioro estructural provocó la demolición en 2009, pese a intentos de conservación.
En su lugar se levantó un nuevo edificio que recrea la fachada original y acoge algunas dependencias municipales y sociales de nuestra ciudad.

12
Casa de Antonia Díaz
La Casa de Antonia Díaz y José Lamarque de Novoa, situada en el Parque de la Alquería del Pilar, fue desde 1872 el refugio y centro cultural de esta pareja de poetas románticos.
El palacete neomudéjar, rodeado de jardines con grutas, fuentes y un laberinto, acogía tertulias literarias de intelectuales sevillanos. En su entorno, Antonia Díaz escribió gran parte de su obra.
Hoy, el edificio pertenece al parque público y alberga dependencias municipales, preservando su legado cultural y literario del siglo XIX.
































