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Juan Miguel Martín Mena. La imaginación al servicio de la tradición

hace 3 minutos
21 min de lectura

Hablar de Juan Miguel Martín Mena es hacerlo de uno de los nombres imprescindibles del arte cofrade contemporáneo. Nacido en Cádiz en 1979 y criado en Dos Hermanas desde sus primeros días de vida, su trayectoria artística ha estado marcada por una vocación temprana y una constante búsqueda de nuevos lenguajes creativos.


Desde niño encontró en la pintura una forma natural de expresión, una inquietud que lo llevó a formarse en el Bachillerato Artístico del Instituto Ramón Carande de Sevilla y a continuar desarrollando una carrera que hoy lo sitúa entre los grandes referentes de la cartelería cofrade andaluza. Aunque domina técnicas como el grafito, la acuarela o el acrílico, fue el uso del bolígrafo el que le abrió definitivamente las puertas del reconocimiento artístico, convirtiéndo una herramienta cotidiana en sello personal de su obra.


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Su estilo destaca por una mirada innovadora sobre la temática cofrade, reinterpretando escenas tradicionales desde una atmósfera onírica y profundamente evocadora, donde el realismo convive con una imaginación desbordante y una cuidada composición. Detrás de cada obra existe un exhaustivo proceso creativo basado en bocetos, estudio y formación constante junto a grandes maestros.


Autor de carteles de las principales fiestas de distintas ciudades y pueblos de Andalucía y España, con numerosas obras emblemáticas para hermandades y publicaciones, Juan Miguel Martín Mena ha sabido expandir su creatividad también hacia otros ámbitos haciendo incursiones en el ámbito editorial y de la ilustración.


Hoy conversamos con un artista muy completo, en permanente evolución, comprometido culturalmente con Dos Hermanas entre otras facetas y responsabilidades, cuya obra ha conseguido renovar el lenguaje visual de la cartelería cofrade sin perder el vínculo con la tradición.



Transcripción de la entrevista


¿Quién es Juan Miguel Martín Mena "Juanmi"?


Siempre es difícil describirte o el hablar de uno mismo, pues quizás que, bueno, pues sí es verdad que yo propongo la profesión antes que la persona, pero es que me define bastante bien a la hora de la personalidad.


Soy un pintor, dibujante, ilustrador, que bueno, soy de Dos Hermanas, vinculado a las tradiciones de mi pueblo, de Andalucía, un amante del folclore, del arte, de la cultura... y que bueno, pues intenta desarrollar, pasar por la vida de la mejor forma posible y haciendo el mayor bien a las personas.



¿Cuándo descubriste que la pintira iba a formar parte de tu vida?


No soy consciente, no tengo una edad en la que soy consciente puesto que bueno, pues precisamente el interés por la pintura, por la plástica se desarrolla a una edad muy temprana en la que tú no eres consciente de qué estás haciendo, qué es lo que es especial, lo que no.


Yo lo desarrollo a la misma vez que todo el mundo, a los 3-4 años empiezas a jugar con lápices, rotuladores y se va desarrollando.

 

He sido consciente mucho más tarde, casi prácticamente en la juventud, cuando todos los que me rodeaban iban soltando esa afición porque es natural, para el cerebro deja de ser algo sorprendente y se va olvidando y abandonando y yo no lo dejaba y ahí es cuando, en la juventud, es cuando me di cuenta de que esto me iba a acompañar a mí para toda la vida.


Juan Miguel Martín Mena. La imaginación al servicio de la tradición

¿Quér recuerdos guardas de aquella infancia marcada por el dibujo y la pintura?


Soy un poco pesado, cada vez que me preguntan, yo le salía muy barato a mis padres con los juguetes porque, aunque en Reyes siempre me traían los magos lo mejor y lo que yo pedía y tal, siempre me quedaba con el papel de regalo al revés y dibujaba. ¿Por qué? Pues porque ahí tenía el juguete soñado... pues el Scalextric, tenía a los indios, tenía a los vaqueros y tenía todo aquello que a mí me llamaba la atención y en ese momento se me antojaba, pues lo pintaba y ya lo tenía, entonces realmente el recuerdo es de pasármelo bomba.

 


El bolígrafo se ha convertido en una de tus señas de identidad. ¿Cómo nace esa relación con esta técnica?


Cuando yo empiezo a desarrollar un poco mi obra, mi interés por la pintura, me decanto por el acrílico. El acrílico me aportaba una rapidez, una inmediatez, una mezcla de colores sobre el soporte y tal y lo usaba con soportes enormes.


Por esa época me decantaba mucho por el retrato, el retrato tanto psicológico como racial, me interesaba mucho el tema de las culturas y demás y de buenas a primeras, pues de dedicarme a la pintura y a otros menesteres creativos y de diseño, pues entré a trabajar en una imprenta y bueno, pues aquello me dejaba muy pocas horas al día libre. Trabajaba durante todo el día, llegaba a casa muy tarde, muy cansado, entonces era completamente incompatible el ponerme la bata, el caballete, los pinceles...


Pues resulta que esa necesidad de seguir desarrollando, esa creatividad estaba en mí y tenía que buscar otro canal y fue esperando a un gran amigo que se terminara de duchar y tal para salir a dar una vuelta, cuando con un bolígrafo me dediqué a retratar a su perro, y bueno, le encontré un punto que dije: oye, detrás del bolígrafo hay mucho.

 

Aquello se encajaba perfectamente en mi situación laboral porque yo llegaba a casa, lo único que tenía que hacer era coger un papel y un bolígrafo y en el sofá pues empezar a investigar. Aquello me enganchó de tal manera que le empecé a como a sacar partido a esa herramienta y bueno, pues hasta hoy.


Juan Miguel Martín Mena. La imaginación al servicio de la tradición


¿Cuánto hay de inspiración y cuanto de disciplina en tu proceso creativo?


Pues bastante, sobre todo porque la disciplina, la inspiración llega y aunque haya que buscarla y hay que cuidarte para que la inspiración estés, digamos, estés dispuesto a recibir esa inspiración, la disciplina hay que trabajarla mucho, mucho, mucho.

 

Es un tema que a mí me crea un poco de rechazo cuando la imagen de los artistas plásticos pues se tiene como la vida soñada, esa bohemia de una buena vida, relajada, que pinto cuando me da la gana, siempre estoy feliz, siempre tengo ganas de pintar y no es así. La mayoría de las veces te diría no se tiene ganas de pintar, no se tiene ganas de dibujar, no se tiene ganas de documentarte... Esto es un trabajo como otro cualquiera y necesita un horario, tu vida necesita un orden y hay muchos días que te presentas, te plantas delante del caballete y tienes que pintar.

 

¿Qué pasa? Bueno, pues con los años te vas buscando para esos días que no estás muy inspirado, no estás muy animado, pues te vas buscando, pues los artistas plásticos tenemos que hacer presupuestos, tenemos que leer mucho, tenemos que firmar contratos, buscar fotografías, lijar madera, cortar papel, limpiar tu estudio, darle un poquito de cariño a esas redes sociales que son ahora mismo la herramienta... Pues esos días son los que los que aprovechas para eso, pero tienes que aprovechar eso para seguir una disciplina. Entonces yo diría que disciplina incluso más que inspiración.



Tu obra ha renovado la estética de la carteleraía cofrade. ¿Crees que el arte cofrade vive un momento de evolución?


Bueno, yo creo que tampoco mi pretensión ha sido renovar, sino simplemente expresarme desde mi punto de vista. Creo que, no sé si hasta ahí, pero sí es verdad que vivimos una diversidad, estamos disfrutando de una diversidad en el arte sacro, magnífica. Cosa que a corto plazo, a lo mejor hace unos años la calidad era menor que la cantidad, ahora sí estamos viendo que grandes autores, que grandes pintores, artistas, los que no hacían, por ejemplo, no solían trabajar en cartelería, están realizando cartelería y eso es muy enriquecedor, y hay un nivel, hay mucha diversidad, hay mucha cantidad, pero sobre todo está creciendo en calidad, que es lo que más destacaría yo en estos últimos años.

 

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¿Qué crees que deber transmitir un cartel de Semana Santa más a llá de la belleza estética?


Bueno, pues tenemos la intención, por supuesto, comunicativa y publicitaria, por supuestísimo, eso debe de prevalecer y bueno, pues luego, yo siempre lo digo: mi forma de ver la cartelería cofrade, quitando ese porcentaje de publicidad, es devoción, y es como se llega al devoto. Yo tengo varios clientes en un mismo encargo: tengo la entidad que me lo encarga, tengo la persona que está esperando mi cartel, porque es su titular, es su hermandad, que es el segundo cliente, y luego hay un tercer cliente que no tiene nada que ver con esa, con esa, digamos, advocación o ese titular, pero que va a ser el que consuma mi arte en general y seguramente mi siguiente cliente estará dentro de ese grupo.


Entonces, esos tres factores creo yo que es el que cumple con todos esos clientes, con todos esos espectadores y consumidores que van a usar mi cartel, tanto para contemplación, como para anunciar, como para simplemente tenerlo.



¿Qué sientes cuando una obra tuya comienza a formar parte de la memoria colectiva de una ciudad o una hermandad?



Es realmente emocionante, hay una emoción que es la que no compartes con nadie, que es la del estudio, dentro de tu estudio, tú solo, trabajando... ahí hay muchísimas emociones de muchísimos tipos. Pro cuando una obra tuya preside una casa, por ejemplo, un cartel que no es una obra particular, que es un cartel, y sin embargo, esa persona ha visto algo en él como para enmarcarlo y que presida una casa, o en un establecimiento que ha pasado varios años desde la efeméride que se anuncia y sigue estando ese cartel... bueno, incluso hasta tatuajes; he tenido el caso de personas que se han tatuado partes de obras mías.


Cuando pasa eso, lo que te sientes es, al menos yo, es muy pequeño, muy muy pequeño, no eres merecedor de que tu trabajo tenga tanta repercusión, no repercusión pública, sino repercusión interna para las personas. Es un orgullo, por supuesto, pero es cuando te das cuenta que lo que creas es más grande que tú mismo y no tiene nada que ver contigo. La obra cuando termina de ser creada por el autor, tiene una identidad propia, tiene una personalidad propia y va sola. Es ella la que se gana el rincón de cada casa, el tatuaje o la permanencia en el establecimiento.



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También has trabajado en ilustración editorial y prensa. ¿Qué te aporta ese ámbito creativo?


Pues me aporta mucha más libertad que el tema de la cartelería, en el sentido que, bueno, pues que es algo mucho más creativo, al menos en mi caso, en el que me han dejado trabajar con bastante libertad. Son procesos más sencillos de ejecución, pero sí es verdad que tienes que tener una capacidad de resumen del concepto que tú vas a desarrollar. Es una experiencia que me aporta salir un poco de mi rutina, del tema de la cartelería, digamos del proceso común al que yo suelo estar acostumbrado y me rompe un poquito los esquemas, me divierte, me apasiona, porque lo mismo te puede llegar una publicidad de cualquier artículo, que ilustrar un libro, que ilustrar temas infantiles, que es algo que, bueno, pues que a modo de anécdota me rellena bastante en mi carrera, pero me divierte y como que me relaja, cada vez que me viene un trabajito así de ilustración, me agrada, me divierte.

 


¿Qué papel juega Dos Hermanas en tu vida y en tu inspiración?



Bueno, pues en mi vida absolutamente todo. Yo soy hijo de mi pueblo y fruto de las Dos Hrmanas más, como diría aquel, de la Dos Hermanas más profundas, he vivido en el centro de Dos Hermanas toda mi vida, pienso seguir viviendo lo que Dios me permita, pienso vivir aquí, de vez en cuando tengo yo una escapadita para una casita en la sierra que tengo yo para trabajar, pero es para trabajar. Cuando llevo cuatro o cinco días allí, que soy feliz, que estoy súper contento de estar allí y trabajo de maravilla, necesito Dos Hermanas.


¿El por qué? No lo sé, tengo mis amigos, tengo mi familia, tengo mi hermandad, tengo mi forma de vivir aquí, pero algo habrá más especial que haga que yo no quiera salir de aquí. Salgo de visita, pero la vuelta siempre será a Dos Hermanas.


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¿Qué detalles suelen pasar desapercibidos en tus obras?

 

Pues mira, precisamente estoy ahora trabajando en ello. El tema de la cartelería, un mundo el cual me apasiona y me fascina y no veo que la chispa se vaya apagando, ni mucho menos después de tantos años, sino que cada vez se enciende más, porque es un mundo que se regenera continuamente, pero sí me deja un poco aparte lo que es la expresión personal, ese deseo, esa inquietud personal como creativo. Y desde hace bastantes años para acá, yo la incluyo en mis carteles, yo digo que hay dos carteles: uno que está hecho para el público y luego el otro que es el que está hecho para mí.

 

Me gusta mucho jugar con el soporte, con las texturas, con el collage, con las capas, las veladuras... Por ahí voy ahora abriendo un camino en el que acabo de empezar ya en serio a crear un proyecto personal en el que, bueno, si Dios quiere, pronto irá viéndose algo, que sea algo más personal, y es precisamente eso: sacar del cartel lo que siempre ha habido, pero para que lo vea la gente sin esa excusa del evento, de la efeméride, de la imagen del titular, sino crear realmente mi lenguaje propio sin tener que tener la excusa de anunciar algo. Entonces, por ahí vamos y hay bastante, en mis carteles siempre hay un trasfondo muy personal.



¿Qué significa la Semana Santa para ti a nivel personal?


Bueno, pues a nivel personal, yo tengo una visión de Semana Santa un poco atípica.

 

A nivel personal soy yo, es mi familia y es mi hermandad, en ese orden. Todo es condicionado desde una infancia, de ser cofrade de cuna, cofrade no de calle, sino más de hermandad, de casa hermandad, y eso te influye de tal manera en que la Semana Santa, pública y notoria, que para mí me parece una representación artística sin parangón alguno; pero aun así queda a un segundo plano. Pero no es porque le falte importancia o porque a mí no me llegue a llenar.

 

Para cualquier artista es un espectáculo del cual no se va a cansar nunca, pero es tan fuerte o tiene tanto peso la hermandad, la familia y mi forma de haber pasado por la vida a través de la hermandad, que para mí la Semana Santa, digamos, es el Domingo de Ramos, que es el día de mi cofradía, es el día de mi familia, y luego los demás días son los que adornan y los que rematan como la tarta. Pero yo marcaría ese orden.



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¿Cómo vive un artista la responsabilidad de representar la devoción de tantas personas?


Bueno, eso es algo completamente, digamos, el punto más serio, donde hay que ponerse serio y es donde hay que echar hasta las "higaíllas".

 

Cuando tú llegas a un pueblo que te encargan un cartel y te viene la señora mayor, devota de siempre, de la Virgen, y te dice: ¡a ver cómo me la pinta!. Esa carga de responsabilidad es tremenda, te echa a temblar, y lo sé porque yo lo miro igual. Yo siempre he dicho que el ser cofrade, el ser cristiano, me ha ayudado mucho en esta profesión, porque sé de qué forma quiere ver el espectador a sus imágenes, quitando interpretaciones de estilos, de tendencias y demás.

 

El devoto necesita ver a su titular, o a través de la misma devoción que él tiene, la tengo que trabajar yo. Entonces, a la hora del retrato soy muy minucioso, puedo ser muy creativo con lo demás, pero el tema del retrato sí lo cuido mucho. Y luego intento plasmar en cada cartel, aparte de que cada uno lleve su historia, ese espíritu, ese carácter de la devoción, ya no tanto de la hermandad en sí, sino de la devoción.

 

Cómo se vive ese tipo de devoción, cómo lo quieren, cómo quieren a esa Virgen o a ese Cristo los vecinos de ese pueblo, y cómo se desarrolla esa devoción popular que es tan arraigada y tan notoria aquí en Andalucía.



¿Crees que hoy un artista necesita también comunicar su obra?


Claro, es otro trabajo más.


Como bien he dicho antes, hay que salir a la calle a vender, y hoy en la calle hay más redes sociales que otra cosa, y bueno, siempre lo he llevado fatal.

 

No sé venderme, no me interesa venderme, lo único que me interesa es, como cualquier otro profesional, es vivir de tu trabajo, y para eso hay que moverse, pero lo hago completamente obligado.


El venderte y el estar en el sitio adecuado es parte de una profesión, de esta profesión, la cual yo ya me voy desvinculando, porque no me reconozco, nunca me reconocí en el tema de relaciones sociales, contactos y demás. Yo prefiero que sea mi trabajo el que llame la atención del espectador, y así lo intento comunicar en mis redes sociales: mi obra, mis procesos, y que hablen ellos solos, que yo lo único que puedo hacer ahí es meter la pata.



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Aunque naciste en Cádiz, Dos Hermanas ha sido tu hogar desde los primeros días de vida. ¿Qué significa para ti esta ciudad?


Bueno, nazco en Cádiz accidentalmente, porque mi tío era pediatra y mi madre pues quiso que le atendiera el parto a su hermano; entonces yo estuve en Cádiz cuatro días, cuatro días que no tuve conocimiento, pero que me sirvió para enamorarme absolutamente de la ciudad, aunque no había vínculos familiares ninguno, sino simplemente situación laboral.


Yo amo Cádiz, pero yo me considero completamente de Dos Hermanas, y es más, ahora en mis biografías que se filtran a lo mejor en una nota de prensa y tal, cuando ven que es de Cádiz, el artista gaditano, y no es por menospreciar a los gaditanos a los cuales adoro, incluso me siento muy identificado con ellos, pero es que yo soy nazareno, y yo quiero que se me llame el pintor nazareno, o el autor nazareno, o esa ciudad que aparezca entre paréntesis después de mi nombre, sea Dos Hermanas, de la que yo me considero.



¿Existe alguna escena cotidiana nazarena que haya terminado freflejándose en tu obra?


Yo creo que sí, que es un poco... nada marcado, nada específico, pero yo creo que mi obra influye mucho la luz, y la luz del pueblo, y sobre todo te diría mucho más, me inspira mucho las Dos Hermanas diaria, la del día a día, el ajetreo de las calles. El haber estado siempre viviendo en el centro, en zonas muy concurridas, eso siempre absorbe, y esa luz de las calles, la gente con sus mandados, la plaza de los jardines, la plazoleta, tal.. esa alegría que en Dos Hermanas se vive, desgraciadamente, solamente de lunes a viernes, estoy seguro que está en mi obra.


Y sobre todo la luz, el cielo, el sol, las fachadas blancas, y por supuesto sus tradiciones, que aquí, gracias a Dios, son bellísimas y son fuentes de inspiración. Entonces no te podría decir nada en concreto, pero estoy completamente seguro que en cada obra hay parte de ese efecto, de ese flash.


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¿Cómo se conjuga la vida de artista y de Hermano Mayor?

 

Bueno, complicado a la hora del tiempo.


Gracias a Dios, yo pertenezco a una junta de gobierno que funciona divinamente, con gente muy comprometida, con equipos de trabajo que funcionan prácticamente solos... pero bueno, el hecho de ser hermano mayor, que es el que tiene que estar ahí gestionando entre unos y otros, o informado, y tal, pues se lleva bastante tiempo. Y profesiones como la mía, pues el tiempo que tú no eches un día, lo tienes que echar otro, y el tiempo que no puedas echar por una mañana, porque te lleves toda la mañana al teléfono con uno y con otro, organizando cualquier acto, pues la tendrás que echar por la noche. Y eso es lo que a lo mejor agota, y sobre todo, el hecho de compaginar y no traicionar ni tu compromiso a tu trabajo, ni tu compromiso hacia la hermandad.


En su día, pues nos comprometimos este grupo de personas a tirar para adelante, vamos tirando para adelante perfectamente, disfrutando mucho de este tiempo y de estos proyectos, pero claro, cuando me quedo a solas en el estudio digo, ¡buah!, es que realmente llevo dos días perdidos, pero bueno, se recupera y se busca horas de donde no hay, y feliz y contento.



Has estado muy vinculado al Grupo de Danzas Ciudad de Dos Hermanas. ¿Qué te ha aportado como persona y como artista tu paso por este colectivo cultural?


Bueno, yo es que de siempre aconsejaría a todos los niños de Dos Hermanas que se apuntarán al grupo de danza, no sólo por aquello más allá del baile, del folclore, que realmente a mí, particularmente me ha influido mucho en mi obra. Es cómo aprendes a vivir, aprendes a vivir en comunidad, con una gran familia que se hace, conoces mundos desde muy pequeño, porque empiezas a viajar y tienes la oportunidad que yo he tenido durante toda mi vida de recorrer pues casi todos los continentes del planeta y en todo tipo de situación. A nivel luxury y a nivel de casi durmiendo en la calle. Eso te prepara como persona de una forma maravillosa y sobre todo porque vives en comunidad y la amistad ahí hace que suba de nivel y que siempre esté.

 

Ahora mismo no soy miembro activo, aunque sigo colaborando muy de cerca con el grupo, pero nosotros el grupo de amigos que empezamos en el 93 seguimos siendo grandes amigos, no antiguos miembros, es que en mi grupo de amigos, en mi grupo familiar de amigos, la mayoría son del grupo de danza y luego a la hora de mi profesión, pues imagínate, todo lo que yo gracias al folclore, que es algo que amo profundamente, folclore internacional; por supuesto el español es fantástico, pero cuando vas conociendo ciertas culturas, vestuarios, música, letras, formas de vivir, formas de expresarse, es que es una ayuda total y absoluta a la hora de documentar cualquier obra, cualquier historia, inspiración. Vas buscando porque algo te va sonando. No soy el típico que se va recordando y va memorizando pueblos, ciudades, capitales, tipos de bailes y demás, pero cuando me pongo en contacto con ellos, me vuelve y estoy familiarizado con cualquier tipo de cultura, cualquier tipo de vestuario y eso en mi obra se plasma totalmente.



Juan Miguel Martín Mena. La imaginación al servicio de la tradición


¿Cómo describirías la Semana Santa nazarena desde la mirada de un artista?


La Semana Santa Nazarena está disfrutando de una evolución fantástica.


Nosotros, yo siempre digo, que nosotros vamos muy lentitos, pero vamos concienciarnos de que tenemos la Semana Santa que tenemos, que es grande, que es fuerte, que es rica y patrimonialmente a lo mejor ha tenido un nivel digamos relajado, pero que hoy en día pues se va aumentando.


La Semana Santa Nazarena hoy en día disfruta de una diversidad de formas de expresar esa devoción y esa acción de penitencia maravillosa en las que podemos tener cofradías de Ruán, cofradías de Capa, cofradías de Barrio, cofradías de Centro... palios que se mueven de una manera, palios que se mueven de otras, bandas de todo tipo, esa es una riqueza que teniendo como siempre el condicionante de la Sevilla tan cercana y de esa influencia que no tanto positiva como negativamente nos puede aportar, cuando en los días en los que se celebra, pues la veo que realmente se va fortaleciendo muy poco a poco, pero con pasos firmes. Yo ahora mismo diría que estamos viviendo unos años de oro a la hora de reafirmar carácter, patrimonio e historia.



¿Te gustaría realizar algún proyecto soñado relacionado con Dos Hermanas?

 

Bueno, sí, como te he dicho antes, Dos Hermanas es una inspiración y es un condicionante en mi trabajo y dentro de ese proyecto personal que te comentaba antes que estoy empezando, cuando estoy estudiando, ahora mismo estoy en una fase de ese proyecto que estoy escribiendo. Estoy escribiendo mucho, qué es lo que quiero, qué es lo que necesito, qué es lo que hay en mí para expresar y bueno, Dos Hermanas, tanto como ciudad, como esencia, como forma del día a día de vida, sale cada dos por tres.


Entonces es inevitable que si este proyecto, Dios lo quiera, toma forma y va hacia adelante, pues creo que inevitablemente Dos Hermanas va a estar presente en la mayoría de las obras.



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...Y la feria de Dos Hermanas... ¿En el actual recinto de Vistazul o en el Palacio de Congresos y Exposiciones?


La pregunta tiene guasa... pues ¿para el año que viene no? llevamos como veinte años diciendo que para el año que viene hay cambios. Bueno, eso es un proyecto que no está confirmado, pero sí está en la calle y bueno, pues se comenta y tal. Yo vivo intensamente la feria, intensísimamente la feria y está claro que, a mí, aunque me la pongan en Trebujena, allí estaré yo, la vivo y porque la feria la hace la gente y no es el lugar.

 

Yo le tengo muchísimo cariño al recinto ferial de Vistazul porque realmente mis primeros recuerdos empiezan con los primeros años de la feria en Vistazul, cuando nosotros teníamos en la hermandad de la Borriquita, teníamos una caseta de unos tordos azules, en medio de un fangal cuando llovía y de albero, con naranjos dentro de las casetas, hasta el señorío y el empaque que tiene ahora mismo el real de la Feria de Dos Hermanas. Esa evolución hace que el arraigo a ese recinto sea muy fuerte.


Sin embargo, también entiendo el crecimiento de la ciudad y el crecimiento de la feria. Y que si estudia bien, y sobre todo estéticamente se estudia bien y se hace un buen proyecto en el que la feria no pierda un ápice, sino al revés, que sirva ese nuevo recito, sea allí o sea donde sea, ese proyecto que se enriquezca aún más, que puede hacer, pues bienvenido sea.


Lo único que pido, y aprovecho desde aquí, es que tiren de profesionales. Hay profesionales que saben cómo debe de ser una feria estéticamente, y no cualquiera con buen gusto o porque le guste la feria, haga el trabajo. Como todo en la vida. Que nos dirijamos a los profesionales, a los que se dedican a esto. A los que viven la esencia, igual que cualquier feria o fiesta de cualqueir pueblo, hay millones de recintos de todo tipo, en cada pueblo es de una forma, sin embargo hay ferias muy bonitas en sitios muy feos, y ferias muy feas cuando el entorno es precioso, así que, ahí lo dejo...



¿Qué es lo que más y que menos te gusta de Dos Hermanas?


Lo que más ya te digo, mi día a día, mi día a día es fantástico, es cómodo... amo vivir aquí, por la comodidad, la cercanía con Sevilla, con otras localidades... internamente aquí se vive muy cómodo.


Me gusta lo que viene, lo que está bien hecho, la ampliación de Dos Hermanas también me gusta porque nos aporta cosas nuevas y buenas.


Y cosas mejorables, pues sí, habrá muchísimas cosas mejorables, que son cosas prácticamente, para mí, son secundarias. Que se pueden solucionar, claro. Que seguramente no se solucionen porque haya cosas más importantes, también. Tenemos que reconocer que en Dos Hermanas se vive muy bien, se vive muy cómodo, y que es una ciudad que está a la altura del crecimiento que está teniendo, que no es nada fácil.


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Si no te hubieras dedicado al mundo del arte. ¿Qué te hubiese gustado ser?


Pues tendría que ser lo que fuera para ganarme el dinero. Gracias a Dios he podido defender mi vocación y convertirla en profesión, y la verdad es que no me ha hecho falta el pensar en otra profesión, sí es verdad que he diversificado mi creatividad o mi intención de expresarme con varias facetas: en el mundo de los complementos, en la decoración, en el diseño gráfico...


Voy abriendo ramas, pero todo siempre dentro del mundo de la creatividad, del diseño. Entonces yo me imagino que si la gente se aburre de mis carteles, de mis cuadros, pues buscaré una de esas ramas también, pero siempre con creatividad y con desarrollo del diseño.




¿Qué te guta inclulcar a los jóvenes talentos que pasan por tu escuela?


Bueno, ahí me toca ser el profe, y como profe intento inculcar algo que a mí me faltó en su momento. La educación general en este país, la educación de plástica está muy maltratada. Todo lo que aprendes en un cole o incluso en un instituto, en un bachillerato, lo tienes que desaprender cuando te pones a pintar o a dibujar.


Es contraproducente lo que te enseñan en los colegios a lo que luego debes de aprender. Entonces yo intento inculcarles que igual que en los idiomas, por ejemplo, en la pintura y en el dibujo hay una gramática, hay un vocabulario... hay cosas que debes aprender, sí o sí. El ABC del dibujo: tú tienes que aprender a encajar, tú tienes que aprender a medir, valores tonales, teoría del color...


Cuando tú tengas ya eso aprendido, exprésate como quieras, ten la libertad, no uses esas reglas si no quieres, pero tienes que aprenderlas.

 

Con los más pequeños pues intento al revés, intento meterle eso pero divirtiéndonos. Y la creatividad es algo que también tienes que desarrollar y saber cultivar. Yo me cuido mucho hoy en día con 46 años que tengo y esta profesión tan saturada de encargos y de fechas de entrega y demás; yo me cuido mucho esa creatividad, te tienes que cuidar, te tienes que cultivar y demás y te tienes que divertir a veces.


Ttienes que dejar tus encargos aparte, hoy voy a pintar libre, hoy voy a crear o voy a experimentar con una técnica nueva o con unos papeles y tal. Eso es lo que intento a los pequeños hacer; a los mayores soy un poquito más serio, pero a los pequeños de vez en cuando, como yo les digo, hora de dibujo libre y se ponen locos de contento y crean maravillas, es algo que me fascina.



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¿Dónde podemos seguir tu trabajo?


Pues bueno, mi trabajo lo podéis seguir como es lógico en redes sociales, las cuales como te he comentado antes intento estar al menos actualizado y que sea... para mí las redes sociales también son fuente de inspiración y de documentación y tal, intento que mi trabajo esté presente y bueno, pues tanto en Facebook como Instagram como TikTok y demás podéis seguir mi trabajo.



Un mensaje final a la cultura, a los artistas y a los colectivos culturales de Dos Hermanas.


Bueno, pues tenemos una variedad de asociaciones culturales, de ofertas... pero yo creo que nos queda mucho que trabajar. Yo creo que, en Dos Hermanas, Dos Hermanas es muy grande, Dos Hermanas es muy seria, no grande de extensión, sino de potencia.


Dos Hermanas es muy seria para muchos asuntos y precisamente el cultural, el artístico, el creativo no está lo suficientemente a la altura. Te hablo yo en el tema de pintura, tenemos colectivos que hacen unas labores fantásticas y una misión que llevan haciendo durante muchos años muy fuerte y muy buena, pero yo creo que nos quedamos cortos.


Yo creo que la oferta cultural, a nivel de pintura y demás... tanto cultural como formativa, deberíamos de trabajarla mucho más. Y en otros niveles, cultural y demás, sí es verdad que nos quedamos, por desgracia, muy cortos bajo, o al menos lo que a mí me gustaría tener. A mí me gustaría tener un teatro con obras buenas, con espectáculos buenos, un centro cultural de la Almona, que es maravilloso ese centro que tenemos, deberíamos de tener unas exposiciones de autores buenos, diversos y de calidad. Sé que es muy difícil, sé que muchas veces es imposible ofertar algo de nivel, pero yo creo que deberíamos de trabajar en buscar la forma de ampliar este tema y sobre todo, a nivel de colectivo, de formación.

 

La formación en un niño a cierta edad no es comprarle un maletín de óleos y un caballete nuevo por su comunión y que se ponga a pintar, esto es muchísimo más serio. Esto es un trabajo que tienes que empezar desde los pilares, tú no puedes empezar a poner un tejado, porque lo único que vas a conseguir es que ese niño, con ese maletín fantástico, cuando deje de ser nuevo, se frustre. Ya se ha acabado el juguete y la pintura y el arte y la forma de desarrollarlo es mucho más serio y deberíamos de alimentarlo mejor.



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