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Dos Hermanas al día entrevista a Enrique Guillén

Diseñador Gráfico


Damos la bienvenida a Enrique Guillén, quién nos explicará algunos de sus proyectos y su proceso en cada uno de ellos. ¡No perdáis la oportunidad!


Biografía del autor


Enrique Guillén Domínguez (Jerez de la Frontera, 1997). Diseñador gráfico especializado en branding y tipografía, apasionado de la imagen, los símbolos, la cultura y la comunicación. Su trabajo se define por una mirada profunda hacia lo local: observa y analiza los elementos cotidianos de su entorno para

generar identidad a través de sistemas gráficos contemporáneos y experimentales. Se define como un diseñador que busca en su profesión el diseño social, ético, funcional y sostenible. Intenta que su forma de conceptualizar sea desde un diseño más antropológico, con una comunicación más clara, honesta y con total compromiso por el Bien Común. Conceptos que le ayudan a ver el mundo con otros ojos y a captar las necesidades y problema de la sociedad actual.


Formado en el IED Madrid, ha desarrollado su carrera en agencias y startups de Madrid, Barcelona y Jerez. Actualmente actúa como freelance, aportando valor en proyectos de identidad y tipografía a instituciones, empresas y agencias. Gran parte de sus inquietudes éticas en el diseño, se ven en Despacho de tipos, una fundición tipográfica y taller de risografía donde rescata, digitaliza y distribuye el patrimonio gráfico jerezano.


Su enfoque, que une la tradición con la vanguardia, ha sido reconocido a nivel nacional con un Laus de Bronce (2020) y un accésit en los Premios del Diseño Andaluz (2024) en la categoría de tipografía.


¿Qué es y cómo nació Despacho de Tipos? ¿Cuál fue su motivación principal para crear esta idea?


Despacho de Tipos es un híbrido entre fundición tipográfica y archivo de la imagen y la memoria. Desde este proyecto, intentamos investigar todo el universo gráfico que tuvo y tiene Jerez de la Frontera. Trabajamos con archivos municipales, institucionales y privados, rescatando elementos que en un pasado fueron relevantes y ahora quedan olvidados entre legajos. Digitalizamos esos elementos para convertirlos en nuevos recursos—como hacemos con las tipografías—para posteriormente distribuirlos. Esos elementos olvidados, vuelven a tener una vida útil en formato de alfabeto donde el usuario puede escribir lo que desea con un discurso de tradición.


Este proyecto nace cuando vivía en Barcelona, por el 2022. Vi una noticia local sobre el Archivo Municipal, donde se denunciaba las condiciones en las que se encontraba y ahí saltó la alarma. Me hizo reflexionar sobre la importancia que tiene el archivo en una ciudad y la cantidad de recursos y documentación que me podía ofrecer. Por ese entonces, yo solo tenía desarrollada mi primera tipografía, Asta, y veía la necesidad de seguir generando más tipografías, a modo de catálogo. Pensaba en las necesidades que tenía como diseñador, sobre todo, para utilizar fuentes en proyectos con aroma jerezano y la falta de recursos digitalizados y trabajados. Sabía que había mucho material ahí y que estaba escondido.


Fue entonces cuando contacté con Manuel Antonio Barea Rodríguez, archivero y, desde ese momento, colaborador fundamental en este proyecto de rescate gráfico. Compartimos los mismos valores e inquietudes : la convicción de que la memoria de un pueblo reside en su archivo.


Apostamos por socializar la cultura para combatir la homogeneidad gráfica y de consumo que, desgraciadamente, afecta a nuestras ciudades, huyendo de los tópicos, para buscar la esencia en lugares ignotos. Reivindicamos el valor del oficio —tanto el nuestro como el de aquellos que posicionaron a Jerez en el mapa internacional— trabajando desde el origen. En el fondo, se trata de llevar a la práctica esa premisa fundamental: para alcanzar lo universal, primero hay que ser profundamente local.


¿Qué le inspira a centrarse en la tipografía y el patrimonio gráfico local?


La tipografía es el elemento más flexible, simple y completo que existe en diseño. “Habla” tanto por su forma como por el poder de las palabras. Es flexible porque ayuda a comunicarnos, a representar ideas, a plasmarlas en un papel, en una pared o en entornos digitales. Es un sistema universal que llega a cubrir diferentes idiomas—gracias al alfabeto latino— “reciclando” caracteres y puede incorporarse a cualquier tipo de proyecto. Es curioso pensar cómo cambia una tipografía dependiendo del uso y del entorno que se le dé.


Además, nosotros queremos añadirle a la tipografía ese punto histórico y de sentimiento de pertenencia. Eso nos lo da el patrimonio gráfico de la ciudad. Queremos que Jerez también “hable” a partir de sus tipografías. Ese concepto de acento, que ahora está tanto de moda, trasladarlo a un universo visual local donde puede ser entendido por todos, independientemente de donde se haya nacido. Este tipo de acciones pueden llegar a potenciar ese concepto de “marca territorio” sin tener que recurrir a acciones tan concretas, como el atractivo turístico de la ciudad o el “embellecimiento” de ella, simplemente por hacerla bonita, sino que construimos patrimonio responsable, del día a día, sostenible y de auto-análisis.


Es una pena que el patrimonio gráfico de las ciudades estén desapareciendo y con ellas su identidad. Si podemos actuar a partir de estas acciones no solo estaremos custodiando rótulos o digitalizando documentos. También estaremos aportando herramientas para que el negocio tradicional de tu barrio, las actividades económicas de tu ciudad o los carteles de las fiestas siga utilizando esos códigos visuales que hemos heredado y llevamos en nuestro ADN. Con la tipografía, el archivo y el patrimonio, conocemos el pasado, afianzamos el presente y proyectamos hacia un futuro.


¿Cómo es su proceso para rescatar y digitalizar una pieza tipográfica desde el archivo hasta la forma final?


Recurro al archivo para muchas cosas en realidad. Me ha ayudado a complementar datos de negocios locales o a encontrar anuncios en prensa. Hemos trabajado el archivo en busca de material gráfico e, incluso, nos hemos tenido que poner a digitalizar placas fotográficas o escanear documentos para después poder catalogarlos. Todo varía dependiendo de la necesidad y los “caminos” que ya estén trazados. La mayoría de veces no son documentos gráficos, más bien, son descriptivos o legales, pero que nos dan muchas pistas para saber el valor real de lo gráfico. Hay otras veces que nos encontramos cosas interesantes y las vamos guardando en nuestra “carpeta pendiente” para en un futuro cercano tirar de ellas. Esta parte de investigación es más un compromiso constante y una revisión casi diaria de tesauros para encontrar esa información deseada. Hay que decir que estamos continuamente analizando y diseñando posibilidades de materialización. Creo que tenemos más cosas en el tintero que materializadas.


Muchas de nuestras tipografías han nacido a partir de las necesidades de las propias instituciones por conocer su patrimonio, como por ejemplo: la de los símbolos del vino de Jerez, donde se ha incorporado símbolos que ya no se utilizaban en las bodegas o las de Pérez Solero, los primeros carteles de Tio Pepe, donde nos dimos cuenta de que el estilo tipográfico se había hecho a medida. Ambos proyecto nacen gracias a la maravillosa gestión de la Fundación González Byass.


Cuando nos damos cuenta que lo que tenemos delante nuestra es de gran valor y aporta realmente cosas positivas a la sociedad, nos ponemos a digitalizar. Lo más normal es que tengamos que crear glifos o letras que no nos proporciona el documento original, pero ahí viene un poco el reto del diseñador de tipografías. Este proceso es el más técnico, desde el boceto hasta la programación de la tipografía, pasando por el dibujo de cada letra con un cuidado meticuloso. Intentamos que todas nuestras tipografías tengan formatos que se alejen de lo convencional o normal, pero respondiendo a la investigación y a los cánones clásicos: añadimos ligaduras, caracteres especiales, propiedades muy específicas o planteamos nuevas estructuras tipográficas. Creemos que así le da mucho más valor a la forma final—más experimental también—y su uso, creando casi a medida cada proyecto con una flexibilidad tremenda.


¿Cree que el diseño tipográfico artesanal influye en el diseño gráfico contemporáneo?


Ahora está muy de moda. Nosotros tiramos de la tipografía artesanal porque creemos en el importante legado que nos ha dado Jerez en el sector de las Artes Gráficas. Sabemos que no creamos nada nuevo, somos sucesores de todo lo que hemos ido heredando.


Aún coincido de vez en cuando con personas — ya muy mayores— que se dedicaban a la composición tipográfica en aquella época o dominaban la caligrafía inglesa a la perfección. Cada vez que hablo con ellos, me ayudan a recordar un poco el objetivo que comentaba antes. El desarrollar gráfica con alma, con intenciones, con identidad. Además, el sumergirme en el archivo me ha ayudado a coincidir con composiciones muy modernas, con estilos que cuadran a la perfección con los entornos en los que vivimos, y sobre todo, con una estética manual indiscutible, con un cariño y cuidado del mínimo detalle tremendo. Creo que estamos volviendo a esa estética de técnicas tradicionales, a esa estética reprográfica, a esas composiciones y a ese olor a tinta que te daba la litografía o la composición en tipos de madera.


¿Qué elementos del patrimonio gráfico local encuentra más valiosos o únicos?


Si hablamos de únicos y más completos, en Jerez, diría que son las etiquetas de los vinos. Estamos hablando de un universo gráfico super potente que habla de industria, oficio e identidad. Analizando etiquetas vemos técnicas de impresión maravillosas, formatos únicos y un uso tipográfico magistral.


Vemos productos que han ido evolucionando con el tiempo, temas folclóricos y una estructura muy consolidada dentro del mercado del vino. Estamos hablando de “vestir el mejor producto” de la mejor forma posible. Todo esto ha hecho crear un universo gráfico super reconocible de la ciudad. Seguro que en otras ciudades podemos encontrar estas mismas similitudes: una estructura gráfica particular a partir de la actividad de sus habitantes.


¿Qué consejo le daría a alguien que quiere empezar un proyecto similar, centrado en diseño y archivo gráfico?


Me centraría sobre todo en montar un equipo lo más multidisciplinar posible. Nosotros hemos visto que cuando mejor hemos trabajado, ha sido gracias a que hemos contado con profesionales en ámbitos que nunca se nos hubiese ocurrido contar. Siempre pensamos que el diseño es para diseñadores y el archivo para archiveros, pero la realidad va mucho más allá.


Un proyecto de estas características necesita mucha paciencia, calma y mucho trabajo detrás. Hay que trabajar mucho sobre la ética y el compromiso. Hay veces que vemos documentos y queremos compartirlos corriendo en redes, pero también tenemos que parar un poco, analizarlos y ver por qué son realmente interesantes. Sobre todo, organizarlos si no están organizados, catalogarlos si no están catalogados y mantenerlos en buenas condiciones para que en un futuro no tan lejano se vuelva a trabajar con él.


A continuación, mostramos las redes sociales para que podáis seguir su trabajo:

Personal: @gudoen


Para finalizar, volver a darle las gracias a Enrique Guillén por realizar la entrevista. Desde aquí, le deseamos muchísima suerte en todos sus proyectos.

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